“Seguir” a alguien que valga la pena

 

Desde que nuestras vidas se han convertido en “digitales” o “virtuales” porque estamos 365/7/24 en las redes sociales, es muy común escuchar la expresión “yo sigo a tal persona” o “soy follewer de tal persona”. Hace poco, mientras conversaba con un joven diseñador gráfico, mencioné el nombre de una artista ecuatoriana, experta en fotografías de bebés, y pude ver cómo enseguida el rostro de mi amigo se iluminaba, lleno de admiración, para decirme: “Sí, yo la sigo en Instagram”. Inmediatamente tomó su celular y me mostró, con entusiasmo, las fotografías que la artista en mención había publicado en esta red social.

Al escuchar a tantas personas que son “followers” de algún personaje y comprobar la actitud positiva con que lo dicen, me he preguntado: ¿por qué seguimos a alguien en las redes? ¿Qué es lo que hace que yo desee estar al día sobre lo que una determinada persona hace o dice? En algunos casos puede ser solo por estar informados y tener algo para conversar después. Pero también puede ser porque, en el fondo, esa persona hace o dice cosas que agregan valor a nuestro trabajo o a nuestro carácter… o tal vez porque, sin saberlo, nos inspira a ser una mejor persona. Y aquí cabe una tercera pregunta: ¿a quién vale la pena seguir?

Esto que hacemos en las redes es solo un reflejo de lo que todos realmente queremos: tener modelos o ejemplos a seguir, gente inspiradora, positiva, cuyos logros nos abran nuevos horizontes. ¿Dónde encontrarlos? La respuesta es: en todas partes. Podemos estar buscando al “pájaro azul” en las redes y tal vez está mucho más cerca de lo que imaginamos. Es cuestión de mirar con nuevos ojos nuestro alrededor y aprender de seres humanos normales, con grandes cualidades.

Tomando en consideración lo dicho por Wendy Murphy, profesora asociada de Babson College, en su libro “Strategic Relationschip at Work”, anotaré aquí algunos tips:

- Salir de nosotros mismos y observar. ¿Qué habilidad no tengo y deseo? ¿Quién la tiene o al menos está luchando por conseguirla? Siempre es posible encontrar colegas que pueden animarnos con sus experiencias y el camino recorrido. Pero ¡atención! Busque a alguien que, aunque le diga la verdad y sea muy sincero con usted, sea también positivo, que lo anime a continuar luchando por alcanzar metas. Los pesimistas están de sobra en nuestro camino.

- Experimentar. Si ha observado comportamientos que han dado buenos resultados, el siguiente paso es imitarlos. ¿De qué me sirve “seguir” a un gurú de la innovación en la empresa si yo no estoy dispuesto a implementar ni uno solo de sus consejos en mi organización? O lo que ocurre casi siempre: seguimos a alguien que cada día publica mensajes positivos, altamente “melosos”, que luego reenviamos a nuestros contactos pero que nunca ponemos en práctica.

- Pedir retroalimentación. Solicitar que nos digan lo que no estamos haciendo bien. Pero para ello hay que hacer acopio de mucha humildad porque no siempre nos dirán que lo que queremos escuchar. Si pedimos a alguien de confianza que nos dé su “feedback” y luego nos enojamos, el resultado será nulo.

- Aprender continuamente. Una vez conseguida la meta que nos hemos puesto, buscar otra y estar listo a aprender algo nuevo siempre. El aprendizaje ininterrumpido es una cualidad esencial del buen liderazgo.

LA AUTORA

Patricia León González es Master en Dirección de Empresas MBA por el IDE Business School y Licenciada en Sistemas de Información por la Escuela Superior Politécnica del Litoral. Su experiencia profesional se ha desarrollado en las áreas de Operaciones Bancarias, Organización y Métodos y Comunicación Organizacional. Es Directora de Desarrollo Institucional del IDE Business School y profesora de Marketing Personal en la División de Futuros Empresarios de esta escuela.

 

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