Las expectativas como base económica

 

Antecedentes

En el mundo entero, las elecciones presidenciales han marcado hitos memorables sobre el desarrollo de las economías y, dentro de ellas, los sistemas económicos —principalmente los productivos— han funcionado como una “reacción” a una “acción” política. Es decir, las expectativas que se generan con los gobiernos entrantes marcan pautas muy fuertes en el corto plazo, pese a que no haya ni siquiera una posesión hecha. De tal forma que la incidencia puede llegar a ser tan fuerte por la expectativa de lo que pueda suceder, que podría hacer cambiar la Planeación Estratégica empresarial. ¿Es esto bueno o malo? Realmente lo único malo es tomar decisiones sin analizar todos los aspectos y/o escenarios de lo que podría ocurrir.

Divergencia en las expectativas

Lo que puede ser normal es tener expectativas diversas cuando hay un nuevo binomio presidencial que asume el cargo. Para ello basta con unos pocos ejemplos: Ecuador con Rafael Correa, Argentina con Mauricio Macri, Venezuela con Nicolás Maduro y el más reciente Estados Unidos de Norteamérica con Donald Trump; todos con fervientes “devotos” y, por otra parte, imponentes “críticos”. El problema no es que hayan “devotos” o “críticos” de cada persona: el problema de fondo es la polarización de conceptos que llega a afectar a las sociedades y economías desde las bases más entrañables hasta las planificaciones más estrictas.

¿Es correcto tomar una postura? ¡Es totalmente acertado! Pero llevarla al punto de cambiar las bases familiares o los rumbos empresariales solo por una tendencia muy contraria, podría ser muy cuestionable; es así que en el mundo múltiples analistas empiezan a sacar conclusiones de lo que se vendrá en las economías con el cambio de sus mandantes, obviamente fundamentados en los comentarios o posturas de sus campañas políticas.

Ejemplos de lo que se planteó que podría pasar en algunas economías

Argentina

Si partimos de uno de nuestros vecinos del Sur, Argentina, en el momento que ganó las elecciones Mauricio Macri, apostando a un cambio que la población buscaba, las posturas extremas marcaban puntos muy contrarios; desde un nuevo renacer de la Argentina, cargado de optimismo, repotenciación de la empresa privada, eliminación del cepo cambiario en el Banco Central, hasta una visión de problemas con América Latina, al alejarse de los principios y legados del kichnerismo.

Si desea leer el análisis completo sobre Argentina, Estados Unidos de América y Ecuador:

SOBRE EL AUTOR

Juan Pablo Jaramillo Albuja es Economista de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Realizó la Maestría en Administración de Empresas (MBA) en el IDE Business School. Actualmente es catedrático de esta escuela y se desempeña como Gerente Comercial de Industrias Ales C.A., Gerente General de Agrovolcanes Cía. Ltda., y miembro del Directorio de Polypapeles Cía. Ltda.

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