Lo que no puede uno, lo pueden muchos

 

El sistema financiero de un país está formado por el conjunto de instituciones, medios y mercados, cuyo fin primordial es canalizar el ahorro que generan los prestamistas o unidades de gasto con superávit hacia los prestatarios o unidades de gasto con déficit, así como facilitar y otorgar seguridad a los movimientos de dinero y al sistema de pagos. Como tal, contempla una amplia variedad de instituciones, entre las que destacan los reguladores (banco central y superintendencias), las entidades de crédito (bancos, mutualistas y cooperativas de crédito) y los intermediarios financieros. En este último grupo se encuadran las sociedades o casas de valores, que son miembros de las bolsas y pueden operar en los mercados de capitales, sea por cuenta propia o en nombre de sus clientes.

A nivel mundial, la evolución registrada durante las últimas décadas por bancos e intermediarios ha estado caracterizada por un permanente proceso de innovación, en el que destaca la aparición de productos e instrumentos que favorecen:

- La transferencia de los riesgos de precio: Son aquellos que proporcionan medios más eficientes para optimizar el manejo del precio del dinero y para gestionar el riesgo de cambio, en el caso de empresas que importan insumos o exportan sus productos.

- La transferencia del riesgo de crédito: Tienen como misión la de reasignar el riesgo de insolvencia.

- La generación de liquidez: Son los que favorecen que el mercado fluya y permiten a los prestatarios operar con nuevas fuentes de financiación;

- La generación de créditos: Son aquellos que amplían la cantidad de recursos financieros ajenos disponibles por las empresas.

- La posibilidad de emitir acciones: Son los que aumentan la cantidad de recursos financieros propios disponibles,  por ejemplo, a través de la emisión y colocación de acciones entre el público.

El rol de la banca y los mercados de capitales

El rol que desempeña la banca y los mercados de capitales como mecanismos de movilización del ahorro hacia la inversión generó sesudos debates académicos durante las últimas décadas, centrándose los argumentos en torno a las ventajas e inconvenientes asociadas a cada uno de ellos, como si de alternativas excluyentes se tratase. A raíz de los acontecimientos desencadenados por la crisis subprime en 2007, se ha llegado —especialmente en Europa— a un cierto consenso en torno a la conveniencia de impulsar el desarrollo de los mercados de capitales y reducir una dependencia excesiva de la financiación bancaria en la eurozona.

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SOBRE EL AUTOR

Sergio Torassa es MBA por IESE Business School de España y Máster en Dirección de Empresas Turísticas por la Universidad Autónoma de Madrid/La Salle International Graduate School. Es Economista y Chartered Accountat. Fue Profesor de Finanzas Internacionales de la Universitat Pompeu Fabra, Barcelona-España. Tiene más de 25 años de experiencia en el sector financiero y empresarial, adquirida en posiciones de alta dirección en instituciones en Reino Unido, España, Latinoamérica y Ecuador. Actualmente es socio de Diagnóstico & Soluciones, consultora especializada en reestructuraciones empresariales, con sede en Barcelona, España.

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