Tele-trabajo: ¿sí o no?

 

En marzo de 2013 un informe interno de Yahoo decretaba que los empleados tenían hasta junio de ese año para dejar de trabajar desde casa o serían despedidos.

Los argumentos para proceder a esta decisión serían la unidad de la compañía, (“necesitamos ser un solo Yahoo y esto empieza por estar juntos físicamente”), la rapidez y la calidad innovadora de las decisiones (“algunas de las mejores decisiones se toman en los pasillos y la cafetería”), así como incrementar el compañerismo y la energía.

Esta noticia fue un revuelo mediático que se topó con los defensores de la flexibilidad laboral y los protectores del equilibrio trabajo-familia, pues muchos de los trabajadores tenían hijos pequeños o familiares dependientes. La revista Forbes lo calificó de “fallo épico” por varias razones: crearía empleados mediocres (los mejores empleados de Yahoo ya estaban desmoralizados y buscaban otros empleos), se elevarían también los costes fijos de la empresa (edificios, mobiliario, energía) y más tráfico y contaminación debido a los traslados, aumento del estrés y descenso de la productividad.

Según nuestras investigaciones del IFREI —Family-Responsible Employer Index— a nivel mundial, los que trabajan desde casa tienen menos intención de dejar la empresa, sufren menos estrés y son bastante más productivos (hasta 19 puntos más en entornos flexibles frente a los entornos rígidos en la misma empresa), ya que pueden integrar las distintas facetas de su vida y no pierden tiempo y dinero en traslados a la empresa.

Las asociaciones de mujeres estaban decepcionadas con Marissa Mayer, CEO de Yahoo. Pensaban que, al ser mujer y haber gozado de tele-trabajo post maternal, sería más comprensiva con su realidad. Precisamente son estas limitaciones de tipo organizativo, como la prohibición de tele-trabajar, las que impiden que más mujeres lleguen a puestos de dirección.

Algunos empleados de Yahoo apoyaron a Mayer porque pensaban que muchos colegas habían abusado del sistema ya que nunca estaban disponibles, gastaban mucho tiempo en proyectos fuera de Yahoo y no hacían su trabajo. Richard Branson, CEO de Virgin, objetó que la comunicación regular por parte de los directivos, así como el equilibrio casa-oficina es clave para evitar abusos de los trabajadores y que no era necesario tomar medidas tan drásticas como la prohibición del trabajo desde casa.

Como bien sabemos, no sólo hay que ir hacia un cambio de paradigma por objetivos sino que también hay que saber dirigirlo. Muchos dicen que se “dirige por objetivos” pero no es así. Sólo pagan por objetivos, pero siguen dirigiendo por horas de presencia (“presentismo”).

La tendencia a trabajar desde casa va en aumento debido a las nuevas tecnologías y es la revolución laboral del siglo XXI: según la confederación de la Industria británica (CBI) el 59% de empresas ofrecían algún tipo de tele-trabajo en 2011, frente al 13% de las mismas empresas en 2006. Hay muchísimos ejemplos de empresas flexibles que están aumentando la productividad permitiendo el trabajo desde casa.

Con la rigidez de esta decisión, sin duda Yahoo estaba dando un paso al siglo XIX… Esperemos que haya sido sólo una práctica aislada y sirva para seguir descubriendo y reafirmando los beneficios del tele-trabajo, la flexibilidad en el tiempo y en el espacio.

SOBRE LA AUTORA

Nuria Chinchilla Albiol es Doctora en Dirección de Empresas y MBA por IESE Business School de la Universidad de Navarra y Licenciada en Derecho por la Universitat de Barcelona. Autora y coautora de varios libros sobre cambio organizacional, organizaciones familiarmente responsables y conciliación entre la vida laboral y familiar, fue nombrada "Mejor Mujer Directiva del Año" por la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE). Es la única mujer incluida en la lista de los "10 Mejores Directivos" de España.

 

 

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