Ilusiones de comunicación

 

Como sabemos una organización o empresa es un conjunto de dos o más personas que trabajan conjuntamente para conseguir unos objetivos o metas.  Para que se cumplan esos objetivos se hace necesaria una coordinación entre las personas de modo que sea posible conseguir esas metas. Si no sucede así, es imposible alcanzar esa eficacia que se persigue.  Esa coordinación exige a su vez comunicación.  La comunicación es precisamente ese enlace entre definir lo que hay que hacerse y motivar a las personas para que lo hagan.  De hecho se puede afirmar que la comunicación es la actividad que constituye a la organización.

Esta dinámica comunicación-organización muestra una vinculación tan profunda que no se puede artificialmente separar.  Porque de nuevo, las actividades de comunicación de las personas que  hacen parte de una empresa u organización no se dan en el vacío, sino que son, al mismo tiempo, posibilitadas y delimitadas de alguna forma por las reglas y las estructuras desarrolladas por la organización a lo largo del tiempo, modos organizacionales que permiten o no la comunicación.  Se puede pensar en las empresas como complejos patrones de hábitos comunicacionales.  Igual que las personas desarrollamos hábitos comunicacionales individuales, estilos propios que nos permiten desenvolvernos en la vida diaria, de mejor o peor manera, los grupos de personas (en este caso las organizaciones) desarrollan comportamientos comunicativos que les permiten coordinar colectivamente las acciones para conseguir esas metas establecidas.

Por ser esto así, suele suceder también que los problemas de comunicación se conviertan en un obstáculo evidente o solapado en el quehacer diario.  Afirmaba William H. Whyte (1950) que el peor enemigo de la comunicación es la ilusión de ella. Un ejemplo de esto es la tendencia muy frecuente de asimilar ‘información’ a ‘comunicación’. 

Si nos limitamos a la definición de comunicación en su raíz antropológica tendríamos que decir que comunicación es ‘lo puesto en común’ o lo que se ‘tiene en común’. En esta definición se distinguen, por lo menos, dos elementos básicos: lo que se ‘pone en común’ y los medios que el ser humano se inventa para ‘poner en común’ eso.  ¿Qué ponemos en común?  Formas de hacer: comportamientos, normas éticas y jurídicas; modos de vivir: aspiraciones, sueños, pensamientos, emociones, instrumentos, técnicas, y elaboraciones.  Y de igual manera nos inventamos las maneras en las que ponemos en común, esos medios para hacerlo. 

Informar, por otra parte, no es lo mismo que comunicar necesariamente.  Una persona puede informar a otra de un dato, pero en esa acción sólo habrá comunicación si la persona ‘informada’ asume en común aquello de lo que ha sido informado.  Es decir cuando ese dato sea poseído en común por ambas personas.  Si simplemente se transmite la información sin que se asegure que esa posesión en común de la información se dé, no habrá comunicación.  La persona podrá decir que informó, pero no puede afirmar que hubo comunicación. Los problemas que puede ocasionar esta ilusión de comunicación se refleja en equivocaciones, retrasos en la ejecución, discusiones estériles, conflictos interpersonales, desmotivación, reducción de la productividad y carencia de creatividad e innovación.  En ocasiones la ilusión de la comunicación se complica un poco más porque la asimilamos a la de la conectividad, el acceso a datos en tiempo real y la cantidad de dispositivos que se puedan usar al mismo tiempo.  Circunstancias que no hacen sino multiplicar las posibilidades de no ‘poner en común’, con consecuencias similares a las de conformarse con informar y no comunicar.

Tratar de no caer en estas ilusiones de comunicación y desarrollar hábitos comunicacionales a nivel individual y organizacional es uno de los retos actuales de la empresa, uno que de no ser enfrentado de manera eficaz acarreará serias consecuencias.

SOBRE LA AUTORA

Sandra Idrovo Carlier tiene el grado de Ph.D. en Comunicación y Máster en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra, España. Se graduó de Periodista y Productora de Radio, TV y Cine en Loma Linda University, California, USA.Es consultora en temas de conciliación trabajo-familia, mujer y empresa, y es conferencista invitada en temas de comunicación, cultura y empresa en Ecuador, USA, Italia, Turquía, Inglaterra, Argentina, Irlanda, Kenya, Hungría, Irlanda, entre otros.

 

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