Nuestra casa común

 

Cuando hablamos de “nuestra casa”, ¿qué es lo que esta expresión nos hace evocar? Para muchos seguramente el primer pensamiento se va hacia el lugar en donde hemos formado nuestro hogar, es decir la edificación que rodea a nuestra familia y todo el ambiente en que ésta se desenvuelve. Nuestra casa, por tanto, es donde recibimos a nuestros familiares, amigos, vecinos… Y en este punto es imposible dejar de pensar también en olores, sabores, colores, texturas, atmósfera, sentimientos… ¿Cómo no dejar de pensar en el aroma y el sabor, siempre diferentes y deliciosos, de la comida casera?... Efectivamente, “nuestra casa” es todo el entorno que nos rodea de manera muy próxima, dentro del cual se desarrolla nuestra vida familiar y social, y en donde nos esforzamos por crear un ambiente acogedor para todos. ¡Qué halagador es escuchar decir a alguien que nos visita “me siento como en mi casa”!

Hace pocos días, los ecuatorianos hemos recibido en “nuestra casa” a un huésped muy especial, Su Santidad el Papa Francisco, que ha escogido nuestro país como el primero de América Latina para visitar. Nos ha hablado en nuestro idioma —que es también el suyo—, y lo hemos acogido con la alegría y calidez con que se recibe a un familiar, a un amigo íntimo, algo que definitivamente dejó gratamente impresionado al Vicario de Cristo, como él mismo lo expresó en su última intervención en nuestro país.

Francisco, como todo amigo, vino a vernos porque nos quiere, pero también para compartir lo que en estos días lleva en su corazón: la esperanza de que todos los hombres y mujeres seamos conscientes de que hemos sido nombrados administradores y guardianes del gran regalo de Dios que es la creación. Lo ha dejado perfectamente expresado en su última encíclica “Laudato Si’”, que se agrega al Magisterio de la Iglesia sobre Doctrina Social, y en donde el Papa resalta la idea de que el cuidado de la “casa común” no es una tarea de pocos sino de todos los hombres, porque todos hemos sido llamados a ser los instrumentos de Dios «para que nuestro planeta sea lo que él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud» (LS 53).

¿Se podría considerar a Francisco un ecologista más? Seguramente no, porque él va más allá y nos pone frente a una realidad mucho más seria: el hecho de que el medio ambiente no es solamente la capa de ozono, los bosques, las ballenas, los pandas gigantes, etc., sino también los seres humanos, y que al destruir el planeta, no solo estamos agrediendo a las paredes de “nuestra casa”, sino también a los que viven dentro de ella: nuestros seres queridos, nosotros mismos. Y este es el reto que nos lanza: «¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo? Esta pregunta no afecta sólo al ambiente de manera aislada, porque no se puede plantear la cuestión de modo fragmentario. Cuando nos interrogamos por el mundo que queremos dejar, entendemos sobre todo su orientación general, su sentido, sus valores. Si no está latiendo esta pregunta de fondo, no creo que nuestras preocupaciones ecológicas puedan lograr efectos importantes.» (LS, 160)

LS = Carta Encíclica Laudato Sí’ del Santo Padre Francisco.

Para saber más: Carta Encíclica "Laudato Si'" del santo Padre Francisco

SOBRE LA AUTORA

Patricia León González es MBA por el IDE Business School y Licenciada en Sistemas de Información por la Escuela Superior Politécnica del Litoral de Ecuador. Actualmente es Editora General de la Revista Perspectiva del IDE.

 

 

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