Las ventajas de dar voz y voto a los accionistas

gobierno1Desde el estallido de la crisis financiera, la mejora del gobierno corporativo ha pasado a un primer plano empujada por la fuerza del activismo de los accionistas en todo el mundo. 

 

Aunque el fenómeno no viene de ahora, las quiebras de grandes compañías han renovado el interés por la capacidad de los accionistas de influir en el comportamiento de los directivos, mejorar los resultados empresariales y ejercer un mayor control a través del voto.

El último hito de este activismo lo constituye la legislación aprobada en EEUU y varios países europeos sobre el voto consultivo, es decir, el derecho de los accionistas a aprobar o rechazar el paquete salarial del CEO.

Vista como una intromisión en el funcionamiento de las empresas, la normativa ha recibido fuertes críticas. A lo que se debe añadir que no están claros sus efectos sobre la retribución de los ejecutivos y el valor de las firmas.

Pero, la investigación que realicé con Vicente Cuñat, de London School of Economics, y María Guadalupe, de Insead, indica que el activismo de los accionistas y la mejora de la democracia interna sí afectan positivamente al valor. El voto consultivo, en concreto, arroja beneficios tangibles e inmediatos. Es más, este tipo de políticas sientan las bases de un gobierno corporativo y unas empresas más sólidas a largo plazo.

Este hallazgo está en consonancia con lo que muestran otros estudios y la propia realidad. Cuando las empresas se gobiernan de manera autocrática, sin el control de los accionistas, los consejeros pueden enrocarse y ejercer su poder en pos de objetivos que no aumentan el valor o, peor aún, lo destruyen.

El activismo de los accionistas y el voto consultivo abren una nueva era de la rendición de cuentas. Sería un error que los directivos obviaran esta tendencia o fingieran que no va con ellos. Deberán acostumbrarse y justificar, cuando no revisar del todo, sus decisiones, acciones y remuneración ante unos accionistas decididos a hacer valer su voz y el poder que se les ha otorgado.

 

Voto activista

El activismo democrático se expresa a través de muchos canales, siendo el más importante las juntas generales, donde los accionistas votan desde el nombramiento de los miembros del consejo de administración hasta sus planes de retribución. También aprueban o rechazan propuestas presentadas de antemano relacionadas con cuestiones sociales o ambientales, aunque las más frecuentes son las de gobierno corporativo.

A medida que ha aumentado el activismo, otro tanto ha hecho la variedad de los asuntos de gobierno corporativo que se debaten. En EEUU, los accionistas sólo pueden presentar una propuesta si poseen USD2.000 en acciones o el 1% de la compañía. Además, esa participación debe tener una antigüedad de al menos un año y estar vigente en el momento de la junta general, según ordena el regulador oficial, Securities and Exchange Commission (SEC).

Desde los años ochenta, cuando aparecieron los inversores institucionales, ha crecido el número de iniciativas, al sumarse las de estos grupos a las individuales. Actualmente, los accionistas institucionales copan el 75% de las acciones de las empresas que cotizan en Wall Street. Estas instituciones cuentan entre sus miembros con millones de inversores individuales, empleados y jubilados.

 

Las retribuciones, a examen

Desde el inicio de la crisis, ha aumentado el activismo de los accionistas. Se han presentado un mayor número de iniciativas relacionadas con la remuneración de los ejecutivos, desde las que reclaman su alineamiento con los resultados hasta la eliminación de blindajes desorbitados y una mayor transparencia. En definitiva, los accionistas quieren tener más voz en esta materia.

El voto consultivo se exige en Australia, Dinamarca, Holanda, Noruega, Suecia y Reino Unido. En otros países, como Alemania y Canadá, no es obligatorio, pero cada vez más empresas lo adoptan voluntariamente, ya sea para mejorar el gobierno corporativo o como respuesta a la creciente preocupación por los excesos.

En EEUU, la ley Dodd-Frank de reforma de Wall Street y protección al consumidor introdujo el voto consultivo a partir de 2011. Todas las empresas cotizadas deben informar a los accionistas de los paquetes salariales de los consejeros, especificando su relación con los resultados, y someterlos a votación al menos una vez cada tres años. También deben pedir a los accionistas que fijen la frecuencia de dichas votaciones cada seis años.

Los defensores del voto consultivo sostienen que aumenta la rendición de cuentas de los consejeros ante los accionistas, lo que conduce a una contratación más eficiente y un mayor alineamiento de los resultados con los objetivos corporativos.

 

* Artículo escrito por Mireia Giné, Profesora adjunta del Departamento de Dirección Financiera.

 

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