China y la tiranía de los salarios bajos

Hoy en día, parece que todo el mundo mira hacia la China, cuando hace una década a pocos les importaba su destino.Parece que la razón fundamental para la elevación del precio del petróleo, es la presión de la China; el cierre de importantes empresas manufactureras en Estados Unidos, es culpa de China; los latinoamericanos son incapaces de competir con los textiles que vienen desde el lejano oriente; y en general hay un sentimiento de temor, pues parece que la entrada de los chinos al mercado mundial provocará un cambio radical en las relaciones comerciales mundiales. ¿Debemos alarmarnos? ¿Puede la mano de obra barata china destruir las prósperas industrias en países desarrollados y devastar la incipiente industria latinoamericana?

 

Caen los gigantes

En Estados Unidos siempre ha existido el temor de que los salarios bajos del tercer mundo se conviertan en una amenaza para las industrias nacionales; desde que el Japón inició su exitoso proceso de industrialización, en la década de los setenta, se han escuchado voces que piden con urgencia medidas proteccionistas. Hoy la amenaza viene de los chinos. Levi Strauss, la más famosa y exitosa marca de jeans del mundo, con más de 150 años de historia, cerró a inicios de este año la última fábrica que le quedaba en Estados Unidos (tenía 63 en 1980). ¿El motivo?. En los últimos tiempos los precios de los textiles se han reducido en 40%, debido a la competencia china, mientras los costos de producción siguen subiendo. Levi´s, siguiendo el ejemplo de Nike, Reebok, y otras, trasladará sus fábricas hacia América Latina y Asia, buscando abaratar costos de mano de obra. En los últimos 3 años la industria textil norteamericana ha perdido cerca de 300.000 empleos por culpa de la "relocalización" de empresas. Varios analistas sostienen que el caso de los textiles en Estados Unidos es un claro ejemplo de lo nefasta que es la competencia de países con mano de obra barata, y vaticinan, una debacle económica si no se toman medidas al respecto … pero esos analistas olvidan que el desempleo en los EEUU no es mayor al 5.7% (importante pero no tan elevado), es decir en alguna parte se crearon empleos compensatorios, sobretodo en las industrias más avanzadas que venden a ese mismo mercado chino (autos, maquinaria, computadoras por ejemplo).

China "la invencible"

"Los chinos siguen manteniendo salarios bajos, pero cada vez son más productivos, por lo tanto es imposible competir contra ellos". Seguramente usted está de acuerdo con esta afirmación, pero siento desilusionarlo: ¡es falsa! Los salarios en China y en cualquier país donde aumente la productividad, deben inevitablemente subir.

Cuando un país tiene niveles de crecimiento tan altos (10% en los últimos 10 años), se genera más riqueza a nivel nacional y esto se traduce en mayores ingresos para las personas. Claro, usted pensará que si bien la riqueza aumenta esto no significa que aumenten los salarios. ¿En ese caso, a dónde va a parar todo el dinero que genera el crecimiento económico? A manos de los empresarios y no de los empleados, ¡puede ser!, pero entonces el empresario debe invertir ese dinero, lo cual a su vez genera ganancias en otro campo de la economía, y a la larga se necesita que los empleados ganen más para que también puedan demandar más productos de las empresas. En conclusión, tarde o temprano el aumento de la productividad termina por elevar los salarios y el ingreso de las personas; es por esa razón que China no podrá mantenerse toda la vida compitiendo con salarios bajos (de hecho ya han ido subiendo, aunque todavía sean comparativamente mucho más bajos que en Estados Unidos o Europa).

Es cierto, los precios bajos de los orientales son una amenaza para la industria del calzado de Brasil o Chile, pero por otro lado, el aumento de la demanda de acero o de productos del mar para satisfacer la creciente demanda china (porque el ingreso ha subido), hace que se gane mucho más de lo que se pierde. La prosperidad de un país tan grande, cierra algunas puertas, pero abre muchas otras. El mismo tipo de temores surgieron cuando Corea y Japón competían en base a salarios bajos, pero rápidamente su productividad subió (y por lo tanto sus sueldos), haciendo que la ventaja competitiva de estos países se transforme, pasando de la exportación de camisetas maquiladas, a la exportación de chips y tecnología de punta. ¿No pasará lo mismo con China?

No deberíamos preocuparnos porque el crecimiento de la economía china esté basado en mano de obra barata, que compite con algunas de nuestras industrias; deberíamos preocuparnos por comenzar a venderles todo lo que ellos van demandando a medida que su ingreso aumenta. Nuevamente debemos recurrir a una frase que mencionamos ya en otro artículo: el desarrollo y el crecimiento de un país, no se realiza en detrimento de otro, siempre habrá algo que comprar y algo que vender; la cuestión es saber especializarse en aquello que nos permita mantener una posición más favorable en el mercado internacional. ¡Ese es el verdadero desafío!

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