Remesas: cambio de tendencia y perspectivas

En los países de América Latina y El Caribe, las remesas constituyen un flujo importante de divisas, su magnitud supera el monto de Inversión Extranjera Directa y de la Ayuda para el Desarrollo, convirtiéndose en una fuente importantísima de financiamiento para el desarrollo en los países receptores, pues han sido el soporte económico para millones de familias -aproximadamente el 10% de la población mundial-, generando efectos positivos en el consumo, la inversión, el crecimiento económico, la disminución de la pobreza y la desigualdad.

Sin embargo, el crecimiento de dos dígitos registrado desde el año 2000 presentó una desaceleración en el 2007; si bien el monto total de remesas enviadas aumentó con respecto al 2006, lo hizo a un ritmo menor que lo acostumbrado, alcanzando la cifra de US$66.500 millones (Tabla 1), es decir, un crecimiento de 7%, muy por debajo del promedio anual de 19% entre el 2000 y 2006. De acuerdo al informe del BID, son tres los factores que explican la disminución en el ritmo del crecimiento: el debilitamiento de la economía norteamericana; la devaluación del dólar y el fortalecimiento del euro, y el buen ritmo de crecimiento económico en América Latina.

Recesión de EEUU Actualmente, no se puede restar importancia a la crisis de hipotecas de alto riesgo en EEUU que ha afectado a la rama de la construcción, fuerte empleadora de inmigrantes hispanos, por lo que el efecto sobre los flujos de remesas a Latinoamérica se observará con mayor fuerza en el largo plazo ya que alrededor del 75% de las remesas provienen de Norteamérica y muchos inmigrantes latinoamericanos han perdido sus trabajos o incluso sus casas, viéndose obligados a disminuir el envío de fondos a sus países de origen. En el 2007, México y Brasil, los dos principales destinatarios de las remesas en la región, no siguieron las tendencias pasadas de crecimiento. México, que presentó un crecimiento promedio anual de 22% entre el 2002 y 2006, recibió US$23.979 millones en el 2007, que representa un incremento del 1% con respecto al 2006, en consecuencia, el BID considera que unas 600 mil familias dejaron de recibir dinero el año pasado. Esta situación tendrá mayor impacto en millones de familias durante el 2008 y 2009, pues muchos trabajadores mexicanos emigraron a EEUU sobre todo hacia el sector de la construcción. Pero con la crisis del mercado inmobiliario las remesas mensuales han ido cayendo a partir de junio de 2006, cuando se frenó la construcción de viviendas en EEUU. Un estudio reciente realizado por BCP Securities, muestra una correlación de más del 90% entre el mercado inmobiliario de EEUU y las remesas recibidas por México. Brasil, con un crecimiento promedio anual en las remesas entre el 2002 y 2006 de 25%, fue el único país que presentó una caída en este rubro de -4% con respecto al 2006, es decir US$ -298 millones. A pesar de ello, se considera un caso positivo porque la economía brasileña está más robusta, lo cual ha frenado el proceso migratorio, ante las mayores oportunidades de conseguir empleo. Inclusive el BID sugiere que algunos inmigrantes brasileños en ciudades como Boston, Miami y Nueva York han comenzado a regresar a su país. Adicionalmente, el fortalecimiento de su moneda, de 3,7 reales por dólar hace seis años a sólo 1,4 reales en la actualidad, ha hecho que las divisas que mandan los emigrantes brasileños -principalmente desde EEUU- ya no tengan el mismo valor que antes.

En los últimos 12 meses el real se ha revaluado 24% frente al dólar. En Centroamérica y los países Andinos, son 15 países que reciben grandes cantidades de remesas desde los EEUU, y algunas de estas economías se verán seriamente afectadas. En Honduras, Guayana, Haití, Jamaica, El Salvador, Nicaragua, Guatemala y República Dominicana, las remesas representan entre el 10% y el 20% del PIB. Mientras que en Ecuador, Bolivia, Belice, Granada, Paraguay, México y Colombia, llegan a representar entre el 3% y 10%. Por eso, la disminución de remesas ocasionará un repunte de los índices de pobreza de varios países de la región. Pues, los estudios del BM y FMI revelan que una contracción en las remesas equivalente al 2,5% del PIB incrementa la tasa de pobreza entre las familias receptoras en casi un 18%. Para evitar que los efectos de esta recesión se extiendan fuertemente a las economías de los países latinoamericanos mediante una mayor caída de las remesas, el Banco Mundial recomienda que los gobiernos reduzcan el costo de las transferencias e incrementen el acceso a servicios bancarios entre los emigrantes y sus familias para mejorar el impacto de las remesas en el desarrollo.

Dólar débil vs. Euro fuerte La debilidad del dólar, junto con una mayor inflación internacional, hace que el incremento del 7% de las remesas no sea tal cuando se lo considera en términos de poder de compra de los dólares que recibieron los países latinoamericanos cuyo poder adquisitivo se ha reducido entre un 20% y 30%. Además, el efecto de la devaluación del dólar se siente negativamente en los bolsillos de los inmigrantes en EEUU que deben pagar más por las mercancías en supermercados y servicios diversos. En consecuencia, se observa una doble caída de las remesas enviadas; primero, en los flujos mensuales y, segundo al cambiar los dólares por moneda local en los países receptores. En Europa, el euro mantiene una fortaleza relativa hecho que ha favorecido a miles de familias latinoamericanas que reciben remesas desde el Viejo Continente. Si bien el informe del FOMIN resalta que EEUU sigue siendo el principal epicentro de las remesas latinoamericanas, la proporción proveniente de España no es muy lejana. Además, no sólo el volumen total de recursos recibidos va al alza, sino también el valor del giro promedio. Pues, en el 2007 el giro promedio para los latinoamericanos que viven en EEUU fue de US$300; mientras que las remesas promedio desde España fueron de 270 euros (unos US$365).

El crecimiento de América Latina Pese a las turbulencias financieras sufridas en EEUU, el desempeño macroeconómico de América Latina y el Caribe fue positivo en 2007, cuarto año consecutivo de fuerte crecimiento. La inflación se mantuvo en un nivel moderado en casi todos los países. En este contexto de crecimiento con estabilidad, el desempleo y la pobreza se mantienen a la baja. La región registró un crecimiento de 5,6% durante 2007, igual que el año anterior, según la CEPAL. El PIB per cápita llegó a un nivel 18% mayor que en 2003, y el poder adquisitivo medio de los latinoamericanos aumentó 22%, lo cual refleja el efecto favorable adicional de la relación de intercambio y las remesas internacionales. Hasta ahora, la crisis del mercado hipotecario de EEUU no ha tenido un impacto considerable en el crecimiento de la región. De acuerdo al Banco Mundial, Latinoamérica resistirá bien la crisis de EEUU que no afectará de manera drástica como en el pasado, por lo que se prevé un crecimiento de 4,4% en el 2008 y un 3,6% en el 2009, que refleja una leve desaceleración. La observación del organismo es que el crecimiento latinoamericano está más ligado al crecimiento chino. En este sentido, la economía China creció 11% en el 2007 y según las previsiones del FMI seguirá creciendo en 9% durante el 2008 y 9,5% en el 2009. Mientras que el crecimiento estadounidense en el 2007 fue de 2,2% y para este año entrará en recesión moderada con 0,5% como consecuencia de los ciclos en los mercados inmobiliario y financiero; y en el 2009 la proyección es del 0,6%. Sin embargo, todo dependerá de la profundidad de la crisis ya que algunos países se verán más afectados que otros.

El Ecuador… Llevando el análisis a nivel nacional, las remesas representaron en el 2007 el equivalente al 7% del PIB, 32% de la inversión, 21% de las exportaciones de bienes y servicios y 11% del consumo final de los hogares. Así, el año pasado, el Ecuador recibió US$3.088 millones, que si bien representa un incremento de 5% con respecto al 2006; es menor al crecimiento promedio anual entre el 2001 y 2006 de 15%; esto se debe a que EEUU es también el principal país del cual provienen las remesas, que junto con España concentran el 90% de los envíos. Pero debido a la devaluación del dólar, las remesas han mantenido un ritmo de crecimiento positivo en relación al año anterior debido a que, prácticamente el 50% de las remesas enviadas tienen como origen España e Italia; esto genera que, a pesar de que los emigrantes consignan la misma cantidad de recursos en euros, el dinero recibido por sus familias, en dólares, es mayor. De acuerdo al Colegio de Economistas, el incremento de las remesas es una tendencia que se logra mantener debido al cambio entre el dólar y el euro; porque por cada euro reciben US$1,5. Esto es preocupante porque las remesas no han aumentado, lo que subió fue el número de dólares que llegó al país. Por ejemplo, en el último trimestre del 2007 el tipo de cambio generó un incremento de US$76 millones en las remesas, en consecuencia, sin la devaluación del dólar, las remesas de este trimestre hubiesen decrecido 6% en relación al 2006.

Perspectivas Debido a la situación de EEUU, se estima que el envío de dinero desde ese país no aumentará en el 2008. En España, la desaceleración económica prevista para el 2008 y 2009 se debe a la crisis económica y financiera de EEUU, la propia crisis inmobiliaria española y la subida de los precios del petróleo y de los alimentos. Según datos del Banco de España, se observa, en los últimos meses, una reducción en los envíos de remesas desde octubre de 2007 como consecuencia de la crisis española del sector inmobiliario, fuente de empleo de los inmigrantes latinoamericanos. En consecuencia, aun si el crecimiento económico y las tendencias demográficas mantienen fuerte la demanda de trabajo y los incentivos para emigrar, el flujo de remesas dependerá de la situación económica global. Sin embargo, como punto de partida, la disminución de remesas, por la devaluación del dólar, debería ser contrarrestada con iniciativas productivas, que apoyen la economía familiar. Una alternativa serían programas de inversión productiva que permitan a las personas beneficiarias, iniciar emprendimientos mediante inversiones que vayan a sectores que promuevan desarrollo y dinamicen la economía familiar y regional en su dimensión más amplia.

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