Commodities: Productividad y precios

 
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Durante el siglo XX, el precio de los principales commodities mantuvo una tendencia a la baja en una época en la cual la población global se cuadruplicó y la producción económica mundial creció 20 veces, generando un incremento de la demanda para las diferentes materias primas entre 600% y 2.000%. Esta situación se derivó del progreso tecnológico alrededor del mundo.

 

Sin embargo, en los últimos 10 años se ha revertido esa tendencia, generando incertidumbre sobre el posible surgimiento de una era de precios elevados tanto para los productos industriales como de los alimentos.

El peso que van adquiriendo los países emergentes supone un cambio estructural en la economía, puesto que hace unos años suponían alrededor del 30% del PIB global, ahora representan cerca del 50% y alcanzarían el 70% en el año 2050. Esa evolución implicaría un “súper ciclo para las materias primas” derivado del aumento de la demanda de ese tipo de productos y en particular de los metales.

A pesar de que en diciembre de 2011 se registró una ligera caída en los precios de los commodities, se prevé que continúe la tendencia alcista durante este año. Según estimaciones del Scotiabank Group, habrá un repunte durante el segundo trimestre, impulsado por el probable relajamiento en la política monetaria de China, lo que impulsará la demanda de materias primas de esa economía. A eso se suma que el crecimiento de EEUU para el IV trimestre de 2010 sería cercano al 3%, lo cual marcaría un repunte significativo para la economía norteamericana y una inyección de confianza para los inversionistas del mundo.

En este sentido, el alza de precios de los commodities, así como el ritmo de crecimiento económico en los mercados emergentes reviven el debate sobre la capacidad de suministrar materias primas para abastecer la demanda futura y además el alza de precios de las materias primas puede convertirse en una amenaza adicional a la incipiente recuperación de las economías avanzadas.

Según un estudio de McKinsey Global Institute, la respuesta a esta controversial situación, es generar mayor productividad en base a las nuevas tecnologías; pues los próximos 20 años, los shocks relacionados con los commodities serán diferentes a los observados anteriormente, debido a cinco factores:

a. Incremento de los consumidores de clase media: el rápido desarrollo económico en los mercados emergentes, especialmente China e India, generarán un aumento de 3 mil millones de personas de clase media a nivel mundial en los próximos 20 años, en comparación con los 1,8 mil millones que hay actualmente, incrementando la demanda de diversos commodities.

b. La búsqueda y extracción de nuevas fuentes de suministro es más cara y difícil: la demanda de algunos recursos ha llegado a un punto en el cual la oferta es inelástica, es decir es más complicado para la oferta reaccionar rápidamente ante aumentos de demanda, a pesar de las mejoras tecnológicas en su producción.

c. Existen fuertes vínculos entre recursos: el precio y volatilidad de diferentes recursos han desarrollado más enlaces en los últimos 20 años. La escasez y los cambios de precios en un recurso pueden impactar rápidamente en otros.

d. Factores ambientales restringen la producción: el deterioro del ambiente debido al aumento del consumo de commodities y a la explotación de recursos naturales, está afectando la vulnerabilidad del sistema de suministro, restringiendo su producción. Un estudio de Economics of Climate Adaptation Working Group establece que algunas regiones tienen el riesgo de perder entre 1% y 12% de su PIB anualmente como resultado de la existencia de patrones climáticos.

e. La creciente preocupación sobre la inequidad: un gran porcentaje de la población mundial no tiene acceso a las necesidades básicas como energía, agua y alimentos. Y, el mantenimiento esperado de los precios en niveles altos endurece la deteriorada situación de vida de los grupos de población con bajos ingresos.

Así, un incremento de la oferta de materias primas y el cambio en la productividad de cómo los recursos son extraídos, procesados y utilizados sería necesario para reducir las posibles limitaciones de recursos durante los próximos 20 años. Actualmente existen oportunidades para mejorar la productividad y aumentar la oferta, con lo cual se podría satisfacer al menos al 30% de la demanda de materias primas hacia el 2030. La implementación de mejoras productivas abastecería a más del 80% del crecimiento esperado de la demanda de energía, 60% de la demanda de agua y 25% de la demanda de acero.

La clave es que tanto el sector público como privado aprovechen las oportunidades de manera rápida y eficaz para evitar un período de precios más altos, mayor volatilidad y daño ambiental irreversible. Los gobiernos deben reducir los subsidios tanto a la energía como al agua, que mantienen los precios bajos de manera artificial y fomentan el mal uso de esos recursos. Estos subsidios alcanzan alrededor de US$1,1 billones a nivel mundial y muchos países destinan más del 5% de su PIB en subsidios energéticos. En el campo del cambio climático es necesario que a través del mercado de emisiones de carbono, los precios de los commodities reflejen el costo de las externalidades que genera su explotación.

Si bien con mayor productividad y oferta de commodities se podría satisfacer el incremento de la demanda futura, no sería suficiente para prevenir el calentamiento global de 2ºC o reducir las restricciones de acceso de la población; para aliviar estos problemas, se requerirá inversiones adicionales que pueden impactar en el precio de las materias primas. Por ejemplo, si se aplican a mayor escala las tecnologías de energía renovable, sus costos bajarían paulatinamente; la energía solar podría estar disponible a un costo de US$1 por vatio en 2020; una significativa reducción desde US$8 por vatio en 2007 y US$4 en 2010.

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