Por mi parte, soy o creo ser duro de nariz, mínimo de ojos, escaso de pelos en la cabeza, creciente de abdomen, largo de piernas, ancho de suelas, amarillo de tez, generoso de amores, imposible de cálculos, confuso de palabras, tierno de manos, lento de andar, inoxidable de corazón, aficionado a las estrellas, mareas, maremotos, administrador de escarabajos, caminante de arenas, torpe de instituciones, chileno a perpetuidad, amigo de mis amigos, mudo de enemigos…… PABLO NERUDA, AUTORRETRATO

Basta entrar a Ecuador para ser testigo de una sociedad que plantea a todo visitante grandes procesos y enigmas por descifrar, en mi caso esta situación aumentaba mi curiosidad y adrenalina al ser la primera vez que pisaba esta tierra de contrastes.

Mis tareas formales eran hablar de comunicación política y marketing en instituciones públicas, no obstante esa misma comunicación que se transformaba
en el común denominador de estas charlas, fue adquiriendo vida y expresión en los rostros, conversaciones y experiencias de cada una de las personas que pude conocer. Estos rostros me enseñaron que en la mitad del mundo cohabitan de un modo equilibrado; indígenas, mestizos, inmigrantes de otras tierras y aquellos que estamos de paso. De cada conversación, valga la pena decir franca y sincera, asimilé el anhelo de cada ecuatoriano por una vida mejor, pero que nunca borre lo que siempre han sido, un pueblo cálido y orgulloso de su construcción socio-histórica. Qué decir de las experiencias compartidas, nunca un hijo de esta tierra te deja de sorprender con una sonrisa que te invita a quererlos como si fuera tu último destino.

La forma en que nos comunicamos determina quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos proyectar nuestras vidas en sociedad. Es este trance intrínseco de la vida humana sin exclusión de razas u orígenes socio-económicos, lo que moviliza a las sociedades latinoamericanas a construir su ecosistema institucional, político y económico. En este ecosistema hoy se mueven distintos actores que confi guran el mapa relacional de Instituciones públicas, partidos políticos, organizaciones empresariales, instituciones educativas, etc; determinando cómo éstas se relacionan a partir de procesos y culturas corporativas que configuran su singularidad y registro de marca. En esta perspectiva, la comunicación en un escenario global nos obliga a salir de nuestros estados permanentes de inercia y estabilidad desde el lugar donde nos situemos. Asumir este desafío y plantearnos el fin de ciertas ortodoxias, nos vincula con una nueva forma de comunicar que nos dota de sincronía, transversalidad e impacto en nuestros quehaceres diarios.

Comunicar en el siglo XXI es un ejercicio permanente de innovación en todas sus formas y expresiones, para lo cual debemos asumir que en escenarios de saturación de contenidos, debemos poner acento constante al reto de captar la atención de públicos saturados. En este contexto el esfuerzo comunicativo siempre será efímero y por tanto, las buenas ideas que escuchamos a diario en nuestras organizaciones conforman sólo el punto de partida de un proyecto, quizás sólo un empujón en la línea de arranque de una carrera que tiene como exclusivos recursos la suma de talentos, competencia, disciplina, esfuerzo y liderazgo. Estas 5 columnas virtuosas son las que sostienen la marca de las organizaciones modernas, sin ellas no podemos pensar en grande, menos pensar rápido y mucho menos pensar estratégicamente.

En la esfera pública, en las administraciones públicas y en el servicio público, todos sinónimos de escenarios que nos deben motivar a desplegar nuestros mejores años y esfuerzos profesionales, es donde la conjugación del verbo comunicar adquiere la mejor expresión de nuestra lengua y el mayor valor de nuestra esencia humana. Es por ello, que no es una frase trasnochada aquella que nos dice que en una institución pública; todos comunicamos y la comunicación es una palanca de cambio que está en cada uno de nosotros. Estas palancas que mueven los distintos ejes de la organización se ordenan en la estrategia institucional, que es asimilable a una orquesta cuya partitura son los flujos comunicacionales que permiten a los públicos internos y externos girar en torno a esta sinfonía, donde el desempeño de cada integrante es único, es decir en las instituciones públicas no sobra nadie, sólo es necesario tener un sistema de liderazgo que se encargue de atraer y fidelizar lo  mejor de cada uno al servicio de la misión  y visión de esta gran tarea de servir a la sociedad que nos vio nacer.

Para consolidar los procesos, tareas y anhelos que hemos mencionado me gustaría iniciar un relato que nos muestre la comunicación en las distintas esferas de usos y aplicaciones que se nos presentan a diario en las organizaciones:

Cómo nos planteamos la dirección de comunicación.- Para hacer de la comunicación un modelo de gestión en las organizaciones debemos esforzarnos por entender las lógicas que estructuran las mismas; recursos humanos, ventas, operaciones, estrategia, marketing, innovación, logística, finanzas,. El o los responsables de la comunicación, deben asimilar la perspectiva de otras direcciones corporativas con mucha rapidez y además deben ser capaces de integrarlas en un relato global. Para ser un gestor de comunicación hay que saber de comunicación, pero también de management en general, descubrir con facilidad las enormes relaciones entre funciones directivas, como por ejemplo entre la gestión de la calidad e innovación y la de la comunicación.

Los responsables de la comunicación institucional deben leer mucho sobre estrategia, innovación, marketing, y estar al día en comunicación, pero sobre todo deben saber leer las organizaciones y sus contextos con presteza. Dirigir la comunicación no es gestionar modas. Es tener criterio; Ej.: Pensar que Facebook y Twitter son imprescindibles para todas las empresas es una estupidez, pensar que no sirven para nada, también. Vamos por una metáfora que nos ayuda a simplificar esta relación; Los directores de comunicación no son gente que sirve los platos que le entregan en la cocina para llevarlos a la mesa, son gente que ayuda a preparar los platos para poderlos explicar, son gente que necesita participar mínimamente de la génesis y estructura de los proyectos clave para poderlos comunicar bien.

Gestionemos la cultura corporativa.- Al hablar de toda organización y su cultura nos referimos a cómo una organización produce y se produce, es aquel conjunto de rasgos de personalidad que son percibidos por sus usuarios / clientes (ciudadanos-consumidores), por sus colaboradores, sus proveedores y los propios profesionales y trabajadores que las integran. Si hacemos un esfuerzo de diagnostico o escáner organizacional nos sobresalen algunas dudas iniciales; ¿qué compone la cultura corporativa? y ¿cómo ésta se manifiesta?, veamos algunos planteamientos:

  • Por cómo se orienta a sus clientes, hacia los procesos tecnológicos o incluso en mirada retrospectiva; hacia dentro, es decir hacia consigo misma.

  • Por cómo se orienta a sus clientes, hacia los procesos tecnológicos o incluso en mirada retrospectiva; hacia dentro, es decir hacia consigo misma.

  • Por medio de una tendencia a desarrollar el trabajo individualmente o a primar lasactividades de equipo.

  • A través de la forma en cómo se tiene acceso a la información dentro de la organización y se comparte el conocimiento (cómo se gestiona la formalización del conocimientoexplícito o el conocimiento tácito).

  • Incluso cómo se expresan las relacionesde poder y cómo inciden en los procesos  de toma de decisiones (nivel de autonomía, tendencia al empoderamiento o centralización).

  • A través de la cultura vinculada al cambio y en referencia a los bloqueos corporativos o sindicales, cómo se gestiona el balance de derechos y deberes en referencia a los cambiosexternos e internos

Hay mucho más, como el papel de los fundadores o de los lideres, como el sedimento que dejan los liderazgos significativos o las ortodoxias importadas de cada sector.

Gestionar la cultura corporativa no es menor. No lo es a la hora de impulsar la innovación abierta y superar el síndrome "y-a-mí-estos-que-me-van-a-contar". No lo es a la hora de impulsar proyectos de alta transversalidad. No lo es a la hora de crear nuevos modelos de negocio. No lo es a la hora de intensifi car la orientación al ciudadano- consumidor. No lo es a la hora de aceptar una mayor diversidad, apertura y tolerancia interna. Cuando topamos la cultura corporativa es que los retos son importantes y hay que gestionar bien el cambio porque es un intangible que se tangibiliza fácilmente en forma de resistencia.

Administrar los egos a través de la comunicación.- La empatía comoactivo intangible es probablemente una de las actitudes más recomendadas por la "Universidad de la Vida", que tan complejo y difícil nos resulta a veces ponernos en el lugar de los demás, y desde ahí ejecutar nuestros múltiples roles organizacionales en los límites que nos depara la contraposición  de intereses y desafíos a veces compartidos y otras no tanto. El talento de muchos aquí está puesto en juego, es decir cuán rápido nos movilicemos con lateralidad, ubicuidad y sobre todo pensando en el otro como un socio estratégico, sin duda alguna supondrá optimizar notoriamente nuestro grado de asertividad y capacidad de liderazgo. Probablemente una de las pandemias más letales a nivel corporativo sea el "egoísmo" y la "mezquindad" como bandera de lucha, como si alegrarse por los triunfos y aciertos del otro fuera señal de debilidad, por el contrario nos hace magnánimos el sólo hecho de compartir la felicidad y aún más, permite reciprocidad cuando sean los éxitos propios motivo de reconocimiento mayor. Cualquier líder debe entender que la correcta administración y gestión de los egos, es una habilidad que debe manejarse con talento pues nos sitúa en un puntode equilibrio necesario que la organización y equipos de trabajo agradecerán.

Nunca olvidar que estamos para medir y medirnos en escenarios de competencia.

Un principio rector de los profesionales líderes es motivarse solos.- Si hacemos un ejercicio simple de segmentación, reconocemos fácilmente a la gente que requiere constantes apoyos y los que abrazan la motivación propia como una rutina diaria que los pone siempre a tirar del carro de los demás. Estos últimos al final de la jornada y rememorando al poeta y dramaturgo alemán Bertolt Brecht, "pero hay quienes luchan toda la vida, esos son los imprescindibles", en efecto los que se motivan solos y logran empujar del carro a pesar de las dificultades, son nuestros imprescindibles en las instituciones públicas del siglo XXI.

Motivarse es un acto de profunda dignidad que nos obliga a ser responsables con nosotros mismos y asumir la responsabilidad social de desempeñarnos en instituciones públicas que precisan de una actitud y ética profesional de este calibre. Si me permiten, quizás también guarda relación con la construcción de marca que ostentamos cada uno de nosotros, es decir si se trata de homologar esta actitud a grados académicos o experiencia profesional, los que se motivan solos sería como sumar una maestría o un programa de formación o quizás un doctorado en nuestros currículos, dependiendo de cómo se adopte y se impregne en cada  persona esta variable en el día a día. Estos
sellos que denotan capacidades, competencias y actitudes conforman una buena parte de los valores que determinan nuestras carreras profesionales y el destilar de una marca que nos acompaña siempre.

La innovación de la comunicacióno la comunicación de la innovación como palanca de cambio organizacional.- Según el gran estratega y uno de los más grandes creadores del management contemporáneo Peter Druker, innovar es el acto que dota a los recursos con nuevas capacidades para generar riqueza, de esta manera en etapas de crisis institucionales, políticas, sociales, del origen que sea, lo crucial es innovar en mares de adversidad. Estoy convencido que es mil veces preferible fracasar por enfrentar riesgos, que equivocarse por temor a actuar o simplemente por la ineptitud de no actuar. En este sentido no podemos esperar a  que nuestro entorno nos deje fuera de competencia, debemos ser capaces de provocar cambios en nosotros mismos y ser provocativos con el entorno, sólo de esta manera podemos adelantarnos a nuestros públicos y stakeholders.

Cualquier líder debe entender que la correcta administración y gestión de los egos es una habilidad que debe manejarse.

Si de recurrir a intelectuales y por qué no decirlo a grandes innovadores, no podemos dejar de mencionar a Henry Chesbrough, quien con sus libros "Innovación abierta" e "innovación en servicios abiertos", nos abre una ventana académica, gerencial y de profundo compromiso con estos temas, para lo cual me remito al prólogo de su primer libro "El libro que tienen en las manos habla sobre cómo hacer negocios en el contexto actual. La innovación es un medio para incrementar la competitividad y el éxito organizacional, más que un fi n en sí misma".

Administrar y gestionar los procesos de innovación es un ejercicio de gobernanza que nos desafía diariamente en las organizaciones públicas, es una tensión permanente entre pasado, presente y futuro. Como me recordaban a diario en mis clases de la Universidad Pompeu Fabra en Barcelona; la innovación es una tensión sana, es una tensión que cuestiona y evidencia el riesgo. No hay innovación sin riesgo, sin embargo, el mayor riesgo es no innovar.

El servicio público como un cuadro a pintar o redibujar desde la comunicación.- En la última campaña presidencial en Chile uno de los candidatos nos motivaba a tomar los pinceles del futuro y dibujarlo desde nuestras experiencias, valores, retos y sueños. Pues bien, creo que este llamado no puede dejar indiferente a nadie que se siente atraído por el servicio público. Servir a tu país, no es más que construir un relato común, coherente y con profundo sentido de trascendencia, un espacio a dibujar o redibujar desde la estrategia, una estrategia conducida por la gestión de los procesos y recursos comunicacionales.

Imaginemos una administración pública como un cuadro abierto, o quizás mejor como una tela en blanco, donde los pinceles sean tus competencias y los colores sean tus habilidades, no tengamos miedo a crear y ser creativos, no tengamos miedo a jugarnos por nuestras profundas convicciones; al final de una jornada cuando la mayoría de los que trabajamos en el Estado o en instituciones con profundo sentido y misión transformadora en lo social nos retiramos a casa, la mejor compañía y satisfacción que nos permite marchar con  la certeza de una misión cumplida, es el saber que estamos transformando la realidad que nos rodea y que somos testigos presenciales de una vida mejor para nuestros compatriotas. Gestionar el cambio en instituciones públicas y liderar procesos de reforma al Estado; es apostar por un relato potente y transformador que determine que el país que nos vio nacer será un mejor lugar el día que nos decida dejar en el ocaso de nuestras vidas.

En la esfera pública comunicamos todos.- He tenido la oportunidad de visitar lugares, conocer personas y compartir experiencias en 4 de los 5 continentes, desde Marruecos hasta China, desde Ecuador hasta Hungría. Y a pesar de nuestras diferencias y contrastes, en cada lugar he aprendido una lección que melleva a la comunicación como referente universal, esa lección es que la imagen que proyecta cada país a través de su gente, instituciones, gobiernos, cultura, historia, etc; está presente en lo que decimos, cómo lo decimos y en las acciones que proyectamos. Es decir, en cada lugar del planeta todos comunicamos nuestra realidad y proyectamos en el otro una imagen, que determinará el conjunto de atributos con el cual se conforma la marca o sello distintivo sobre el cual nos movemos y otros se mueven alrededor nuestro.

Este es uno de los argumentos más potentes para configurar un plan, como mínimo una ruta de acciones, que determine como queremos que nos vean, que fije la ruta estratégica de orden institucional que ubique nuestra imagen en la realidad de lo que es y no en la incertidumbre de lo que otros quieren o imaginan ver.

Finalmente necesitamos una hoja de ruta, toda administración pública necesita un Plan.- Yo planifico, tú planificas, ellos planifican, aprendamos a conjugar este verbo que permite sincronía, transversalidad e impacto a la estrategia institucional. Efectivamente la mayoría de las instituciones públicas tienen su plan estratégico, no obstante en muchas de ellas acuña polvo y humedad en viejos estantes sin ver la vida que pretende su implementación con algún grado de éxito, es decir con una gestión del cumplimiento que nos asegure los objetivos trazados y el impacto deseado a través de mecanismos de rendición de cuentas conocidos y compartidos por todos.

Antes de hacer este plan de comunicación estratégica debemos pensar y reflexionar en serio respecto al tipo de organización y el mapa relacional que la rodea. A partir de ahí, nos largamos con un diagnóstico (auditoría) que nos lleve a conocer y tener toda la información para lograr que este escáner sea correcto y se ajuste a la realidad-dimensionamiento. Finalmente y después de todo este proceso (y no antes) debemos recurrir a la creatividad como herramienta transformadora,  para lograr plasmar una conjunto de acciones que se subordinen a los objetivos de la comunicación y éstos a las estrategias, todo un conjunto que determinará nuestra convicción de hacer del cambio una variable de innovación y eje estratégico de nuestro espacio y entorno laboral.

Nunca olvidar que estamos para medir y medirnos en escenarios de competencia, razón por lo cual debemos evaluar si con todo el esfuerzo y recursos comprometidos (tangibles e intangibles) hemos logrado el impacto que nos propusimos, para ello debemos establecer las métricas que definan indicadores de gestión e impacto por un lado, y por otro defi nir el horizonte temporal de vigencia de este plan, lo cual nos dirá cuando será la próxima invitación  que haremos a nuestros públicos internos y externos para renovar los compromisos de liderazgo y servicios de calidad.

Estos desafíos son parte del compromiso que debe tener cada generación de ecuatorianos y ecuatorianas con su estado, su nación y su pueblo; recordando al escritor argentino Jorge Luis Borges que nos enseñó que "nadie es patria, todos lo somos", vuelvo por unos minutos a los rostros de aquellos que conocí y me emociono con la singularidad de los alumnos y alumnas del "Programa de Gobernanza y Liderazgo Político" de la Corporación Lideres para Gobernar y la Escuela de Gobierno del IDE; pues en ellos esta idea de orgullo nacional y esfuerzo colectivo, se plasma a diario con la pasión que les envuelve Ecuador.

Finalmente recordar al novelista francés Víctor Hugo, que nos entregó este desafío histórico; "No existe en el mundo nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo", con afecto y humildad creo que la idea que aprendí en tierras ecuatorianas es que para cada hijo de esta tierra "nunca habrá empresa más grande que su país".

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