BIG DATA: El nuevo petróleo de la economía

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Hoy en día tenemos acceso a más datos de los que nuestros sistemas son capaces de absorber. Podemos usar esta información para mejorar nuestra toma de decisiones, pero solo resultará eficaz si sabemos lo que buscamos y distinguimos lo importante de lo superfluo.

La información es poder, pero sólo si se sabe qué hacer con ella. En estos momentos estamos entrando en una nueva era, la del big data, la de la información que va más allá de los típicos datos transaccionales que manejan las empresas.

Cada día nos enfrentamos a una ingente cantidad de información procedente de las redes sociales y de los dispositivos, como el móvil, que también transmiten un gran volumen de datos. Sin embargo, esta información debe cribarse del mismo modo que se criba el oro, ya que si no se filtra y traduce en datos que tengan sentido y permitan tomar buenas decisiones, carecerá de todo valor.

El valor de los datos

Existen tres fuentes principales de big data. La primera hace referencia a los tradicionales datos estructurados que las empresas poseen sobre sus clientes o que recaban con cada transacción. En segundo lugar, existen múltiples datos no estructurados que engloban desde la conducta de los clientes al navegar por una página web, hasta los blogs o el tono y los sentimientos que se expresan en un correo electrónico, sin olvidar los comentarios en las redes sociales acerca de distintos productos y servicios. La tercera fuente de información son los dispositivos, como el móvil, que aportan mucha información interesante sobre el usuario, empezando por su ubicación y continuando con las transacciones y llamadas realizadas o las aplicaciones usadas.

La cuestión es: ¿cómo puede usarse toda esta información para mejorar el proceso de toma de decisiones?

El big data se caracteriza por las tres “uves”: volumen, velocidad y variedad. Y una cuarta “uve” se refiere al valor que puede obtenerse a partir de estos datos. Las empresas deben entender que manejar el big data no es una mera cuestión tecnológica, sino que requiere un cambio en la cultura y los procesos corporativos.

Muchas decisiones empresariales se basan en la intuición y, aunque el big data no pretenda reemplazarla, sí puede aportar más información. No se trata de elegir entre las corazonadas y los datos, sino de combinar el instinto con el pensamiento analítico. Buen ejemplo de ello es la película Moneyball: Rompiendo las reglas. El filme relata la historia real de Billy Beane, propietario de los Oakland Athletics, y su lucha por crear un equipo de béisbol ganador con una mínima parte del presupuesto de sus competidores.

Según la intuición –personificada por los ojeadores del club–, la única manera de ganar consiste en fichar a estrellas consolidadas o a jóvenes promesas de este deporte, pero el Oakland no puede permitírselo. El béisbol es un deporte basado en los números, en el que cualquier aficionado conoce el promedio de bolas bateadas y los strikes conseguidos por un determinado jugador. En esta película, un genio de la informática que trabaja en las oficinas del club realiza un análisis estadístico de varios jugadores que podrían ser asequibles para el equipo, bien porque se encuentran al final de su vida deportiva, bien porque su carrera se ha visto afectada por diversos problemas sociales. Este analista convence a Beane de que la suma de sus talentos les permitiría crear, desde un punto de vista estadístico, un equipo ganador.

Tanto los ojeadores como los directivos del equipo encuentran la idea ridícula, pero tras un inicio de temporada desastroso, el Oakland consigue ganar veinte partidos seguidos y batir el récord de victorias consecutivas. Esto no significa que a los ojeadores del club les hubiera fallado el instinto. De hecho, muchos grandes equipos de béisbol se han forjado alrededor de unas pocas estrellas apoyadas por un grupo de jugadores complementarios. Lo que demuestra esta historia es que los datos pueden ser un buen complemento de la intuición y la experiencia.

Artículo escrito por: Javier Zamora, Colaborador científico - Sistemas de Información

 

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