Un buen gerente no es el que más sabe, sino el que sabe dirigir

capacitacion1

Si se halla en la búsqueda de un buen gerente general, es altamente probable que se vea en el escenario de tener que escoger entre estas dos opciones: un excelente técnico con escasas habilidades directivas o un gran líder con limitado conocimiento técnico del negocio.¿Qué hacer? Desarrollar las capacidades directivas del técnico o enseñar al líder las particularidades del negocio. Le comparto algunas ideas para que Usted pueda llegar a su propia conclusión.

Todo proceso de reclutamiento de personal parte por la definición de un perfil, que es una suerte de lista de requerimientos de lo que debiera cumplir el candidato ideal para esa posición. Este perfil suele estar compuesto de tres niveles:

1. El saber (conocimientos, dimensión técnica)

2. El saber hacer (habilidades y destrezas, dimensión directiva)

3. El ser (valores, dimensión ética)

Todo gerente debe tener una sólida formación académica, de preferencia, en el área de ejercicio. Es muy recomendable que haya aportado en varias unidades de la empresa y que conozca con detalle los procesos de producción, distribución, posventa, etc., según el tipo de organización. Un gerente debe manejar bien las finanzas, saber de las regulaciones propias de la industria, comprender y gestionar las relaciones con los distintos grupos de interés, etc.

Sin duda, muchos ejecutivos de una organización pueden dominar uno o todos estos ámbitos, pero eso no necesariamente los vuelve la mejor opción. Con certeza, muchos de ustedes habrán presenciado la triste escena de un gerente que hace una exposición brillante sobre los estados financieros de la compañía, su sostenido crecimiento y su exitoso modelo de negocio, mientras nadie lo atiende ni lo respalda ni lo apoya para la consecución de esas metas. Por ello, no solo hay que saber sino saber hacer.

El saber hacer de un gerente está muy atado a habilidades y destrezas que le ayudan a cumplir sus tareas con éxito. Para ello, un buen gerente debe tener autonomía, capacidad de manejo de equipos, facilidad para trabajar bajo presión, empatía, asertividad, recursividad, automotivación y resiliencia.

En pocas palabras, un gerente general debe relacionarse adecuadamente con todos los niveles de la organización: debe saber motivar a los subordinados, persuadir a sus pares y levantar el apoyo y la confianza de accionistas y directores. Es un concepto más integral, no sólo debe saber hacer, sino saber dirigir; que no es lo mismo que delegar.

Un líder inspira para que los otros hagan su parte por voluntad propia y con la convicción de contribuir a un objetivo común. En palabras de Alejandro Ruelas-Gossi, uno de los principales pensadores contemporáneos de estrategia, “llegó la hora de dejar de agregar valor para empezar a orquestar valor”.

Para este estudioso, orquestar es organizar, dirigir, coordinar; ponerse en los zapatos de clientes y socios, y conseguir que todos jueguen el mismo juego. Aquí radica la diferencia con la estrategia clásica, que es lineal, de 180 grados; orquestar es tener una visión innovadora, global, de 360 grados. Gossi explica que orquestar es dejar de centralizar el control para distribuirlo entre los nodos, es cambiar el poder por la diplomacia; es no limitarse a levantar recursos, sino pensar en cómo movilizarlos con inteligencia. Orquestación estratégica es una evolución del hacer al conectar; de la oferta al despliegue de valor.

Por ello, el ejecutivo de hoy también debe ser, por concepto y convicción, una persona de visión global. Esta condición de globalidad implica ver al mundo como un todo, sin barreras, sin distinciones, con una lógica inclusiva, que no borra las diferencias ni busca la homogeneidad sino que, por el contrario, releva la riqueza de la diversidad.

 

Si desea leer el artículo completo:

descargar articulo

Compartir articulo

Submit to FacebookSubmit to Google BookmarksSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn

Comentarios