Remesas: crecimiento estancado

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Las remesas recibidas por América Latina muestran un estancamiento en su tendencia, con un incremento nulo en 2012.

En América Latina y El Caribe, las remesas constituyen una fuente de financiamiento para el desarrollo en los países receptores, pues han sido el soporte económico para millones de familias -aproximadamente el 10% de la población mundial-, generando efectos positivos en el consumo, la inversión, el crecimiento económico, la disminución de la pobreza y la desigualdad.

Su importancia se refleja en la tasa de crecimiento promedio anual registrada entre 2002 y 2008 que fue de 17%. Sin embargo, a partir de mediados del 2008, con el impacto de la crisis económica que afectó los niveles de empleo en los principales países de origen de remesas como EEUU, España, Italia, entre otros; y en consecuencia se evidenció una reducción del ingreso de los migrantes latinoamericanos, el flujo de remesas registró tasas de crecimiento negativas, hasta llegar a una caída de -13% en 2009.

A partir de 2010 se observó una estabilización de estos flujos con un crecimiento de 2%, que fue seguida de un leve proceso de recuperación en 2011 con un incremento de 6%. Sin embargo, para 2012 se vuelve a evidenciar un estancamiento en el crecimiento que fue de 0,66%; alcanzando un valor de US$61.276 millones.

Enfocando el análisis en América del Sur; después de la crisis, esta subregión mostró una recuperación más lenta de los flujos de remesas recibidos con respecto a otras subregiones como México y El Caribe. Así en 2010, aún presentó una tasa negativa de crecimiento de -5%.

Durante 2011, se observaron tasas de crecimiento positivas que alcanzaron un crecimiento de 4% por debajo del registrado a nivel regional; según el BID esta situación se derivó de una nueva reducción en las remesas enviadas desde los países europeos, de donde proviene una parte importante de estos flujos para la subregión suramericana; y de la disminución progresiva de las remesas que recibió Brasil, especialmente desde Japón.

descifrando2La tendencia a la baja se mantuvo en 2012, que presentó tasas de crecimiento interanuales negativas de -1,1% el primer trimestre, recuperándose ligeramente el segundo trimestre con una tasa de 0,9% y volviendo a caer en -2,7% y -1,4% durante los últimos dos trimestres, respectivamente. En términos anuales, en 2012 el crecimiento de las remesas que recibió América del Sur fue de -1,1%.

Por su parte, los países Andinos presentan una dinámica particular; en 2010 presentaron una caída de -3,4% en las remesas; en 2011 mostraron una recuperación de 4,8%. Sin embargo, durante los tres trimestres de 2012, las tasas de crecimiento fueron negativas de -2,4%, -1,1% y -2,8%, respectivamente. Durante el último trimestre, la tasa de crecimiento se tornó ligeramente positiva, alcanzando un crecimiento de 0,6%; generando una tasa anual de -1,4% en 2012.

Repercusiones en el Ecuador

A nivel nacional, las remesas representaron en 2012 el equivalente al 3% del PIB, 11% de la inversión, 9% de las exportaciones de bienes y servicios y 5% del consumo final de los hogares.

El año pasado, el Ecuador recibió US$2.446 millones, que representa una caída de -8% con respecto a 2011; año en el que se vio una ligera recuperación de 3%, después de las caídas registradas en 2008, 2009 y 2010.

Al relacionar este monto con el registrado en 2007 (US$3.335 millones), el mejor año histórico, representa una disminución relativa de -27% y absoluta de US$889 millones. Esta importante reducción se debe a la disminución de las remesas provenientes de los países europeos, principalmente España, donde Ecuador es el país con mayor número de migrantes con una participación de 28%; seguido por Colombia con 19%; Bolivia con 11% y Perú con 10%.

 

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