A muchos de nosotros, en algún momento de la vida, se nos ha cruzado por la cabeza la idea de poner un negocio. Por otro lado existen individuos con capacidad de inversión que necesitan acceder a proyectos talentosos, innovadores y con alto potencial de generar ganancias extraordinarias. Por su lado, también está el Estado al cual le interesa diversificar su matriz productiva, aumentar su recaudación de impuestos y la generación de empleo de calidad y para ello se deben crear (entre otras cosas) empresas en sectores emergentes y de alto valor agregado. Finalmente, los consumidores están en busca de productos que les permitan mejorar su bienestar a través del acceso a productos nuevos, de buen precio y de calidad.

 

Para que todos estos intereses fluyan hacia resultados reales debe generarse un ecosistema que permita que los actores de manera espontánea y efectiva puedan interactuar para lograr los objetivos deseados.

La palabra ecosistema es un término que normalmente ha sido usado en el mundo de la biología y la ecología. Según la definición de Wikipedia un ecosistema es “un sistema natural que está formado por un conjunto de organismos vivos y el medio físico donde se relacionan. Un ecosistema es una unidad compuesta de organismos interdependientes que comparten el mismo hábitat. Los ecosistemas suelen formar una serie de cadenas que muestran la interdependencia de los organismos dentro del sistema.”

Como se puede apreciar para que un ser vivo pueda nacer, crecer, reproducirse y morir necesita de un espacio donde suceden una serie de interacciones y conexiones que permitan que el milagro de la vida suceda.

Con la debida distancia y con el debido respeto a las ciencias de la naturaleza, si por un momento se asume que las empresas son seres vivos, es necesario también dotarles de un entorno que les permita nacer, a pesar de las dificultades y riesgos de la etapa inicial, tener el apoyo requerido, los recursos, los insumos y el “hábitat” correcto para crecer hasta que por el ciclo de vida de la idea, tengan que innovar los productos para poder sobrevivir en el tiempo.

Es por ello que es cada vez más frecuente oír hablar de ecosistemas de innovación y de emprendimiento. La definición más usada por los expertos de emprendimiento en la región latinoamericana es la desarrollada en la guía de aprendizaje sobre emprendimiento dinámico (Banco Interamericano de Desarrollo), y el concepto consiste en lo siguiente:

“Es una comunidad de negocios soportada por una base de organizaciones e individuos interactuantes que producen bienes y servicios de valor para clientes que son a su vez parte del mismo ecosistema. Las partes del ecosistema incluyen proveedores, productores líderes, competidores entre otros.”

La gran diferencia entre los ecosistemas naturales y los de negocios es que en el primero hay millones de años de evolución, que han permitido que las relaciones se den de manera espontánea y casi automática. Cada ser vivo tiene un rol claro y especial dentro de cada entorno y no es necesario que existan “reuniones de coordinación” entre ellos para saber qué se tiene que hacer.

En los ecosistemas de negocios, hay un elemento que hace la diferencia entre los entornos exitosos y los que fracasan: la gobernanza. Es un concepto que va más allá de la gestión (Management) o de la política pública por si solos. Si bien este es un término que hace alusión al buen gobierno en general, en este artículo se busca poner relevancia en la capacidad que tiene una determinada sociedad en generar redes de trabajo efectivas, que generan beneficios para las partes y que cuentan con mecanismos de interacción transparentes, accesibles, de calidad, eficientes y efectivos.
Según las fuentes de Wikipedia, “la gobernanza es una noción que busca –antes que imponer un modelo- describir una transformación sistémica compleja, que se produce a distintos niveles -de lo local a lo mundial- y en distintos sectores -público, privado y civil”.

“Sobre todo se emplea en términos económicos… pero también sociales o de funcionamiento institucional, esencialmente la interacción entre sus distintos niveles, sobre todo cuando se  producen grandes cesiones de competencias hacia arriba (cesión de soberanía) y hacia abajo (la descentralización territorial). También, y muy especialmente, la forma de interacción de las administraciones públicas con el mercado y las organizaciones privadas o de la denominada sociedad civil (empresas, patronales, sindicatos y otras), que no obedecen a una subordinación jerárquica, sino a una integración en red, en lo que se ha denominado “redes de interacción público-privado-civil a lo largo del eje local/global”. (www.es.wikipedia.org)

En resumen, para poder generar un buen entorno de emprendimiento se necesita la interacción de lo que hoy se conoce como la hélice cuádruple: Estado, empresa, academia y consumidores. Estos actores van a lograr mejores resultados en la medida en que puedan interactuar en un ecosistema que fomente la confianza, la protección de la propiedad intelectual, se generen mecanismos de financiamiento para las distintas etapas de gestación de una empresa, entre otros aspectos.

Para que este ecosistema funcione adecuadamente, los procesos de gobernanza de cada ente por si solo, como el del conjunto en general, se debe promover la cooperación a través de mecanismos transparentes y claros de trabajo conjunto. En el mundo del emprendimiento se aplica este concepto de manera clara. A continuación veremos como avanza una idea a través de este ecosistema hasta que llega a un “sub-ecosistema” que es el de los inversionistas ángeles. La idea de emprendimiento para que se desarrolle con éxito pasa por varias etapas como se puede observar en el siguiente gráfico tomado de fuentes de información de expertos.. Allí se describen principalmente las distintas alternativas de financiamiento que existen para los emprendedores:

En este sentido, es importante entender cuál es el rol que cumple cada uno de los actores en el proceso de gestación de la idea hasta que llega a su etapa final. Obviamente no todas llegan hasta el último. El mismo ecosistema debe encargarse de seleccionar de manera objetiva (dentro de lo posible) las ideas ganadores y descartar rápidamente las que no tienen potencial a futuro. Por ejemplo, si alguien realiza un software para equipos que ya no se usan en el mercado o tienden a desaparecer, deben ser rápidamente eliminado y no deberían llegar a las etapas de financiamiento avanzadas. Hay varios procesos que deben poderse desarrollar dentro de un ecosistema de emprendimiento innovador tales como; acceso a información, redes de contactos, redes de financiamiento, entre otros.

A continuación nos centraremos en la cadena de financiamiento la cual cubre en términos generales las siguientes etapas:

  • Preinversión
  • Financiamiento de arranque
  • Financiamiento de expansión
  • Consolidación
  • Innovación

Sobre la cadena de financiamiento
Una de las preguntas frecuentes cuando uno inicia una empresa es cómo hacer para financiar el arranque del proyecto. A menos que se tenga capital propio suficiente, casi todas las iniciativas necesitan capital de arranque que debe ser captado de un tercero.

Los bancos comerciales, a menos que tengan un producto suficientemente desarrollado para el riesgo que implica apoyar un proyecto que no tiene historial en el mercado, no suelen estar dispuestos a prestar dinero para empresas en fase de “start-up”. Es normal que así sea, pues, ellos administran recursos que han sido confiados por los depositantes para colocarlos en inversiones que demuestren capacidad de pago real.

Entonces, ¿cuál es la solución? Si uno no cuenta con los ahorros suficientes, ni apoyo del banco de confianza?

Alternativas de fi nanciamiento que existen para los emprendedores

El proceso de iniciar una empresa pasa por varias etapas de financiamiento, tanto de preinversión como de inversión directa en la empresa. Algunas de las etapas más importantes pueden ser catalogadas de la siguiente manera:

1. La fase de preinversión:
Aquí es el momento donde debemos armarnos de valentía y ver si nuestra idea realmente tiene valor en el mercado. Dentro de la preinversión lo primero que se suele hacer es un plan de negocios donde se trata de definir qué tipo de producto se va a vender, en qué mercados, precio, estrategias de comunicación entre otros aspectos. Luego, lo más importante es ver si esta idea tiene evidencias de consumo en el mercado propuesto. Para ello se debería tener un prototipo del producto y probar en la “calle”, en el mundo real, si hay gente que demuestra interés genuino en la solución que se ofrece. Las encuestas tradicionales no son el mejor instrumento porque no detectan comportamientos propios de las personas dentro de una sociedad. Simplemente pueden expresar deseos de algo que la gente en realidad no está dispuesta o preparada comprar.

2. Los fondos de arranque:
Para ello lo más común es pedir apoyo a lo círculos más cercanos. Es decir a los amigos, los parientes y los “locos”. Son personas que están dispuestos a asumir el riesgo mayor. 3. Los inversores ángeles: estos son los que realmente permiten que las empresas salgan de lo que se llama el “valle de la muerte”. Son quienes aportan dinero inteligente. No solo generan capital operativo. También aportan con consejos, asesoría, redes de contactos, experiencia. En el siguiente apartado dedicaremos más palabras a estos actores claves del ecosistema.

4. Fondos de inversión, mecanismos bursátiles:
Una vez que las empresas están más maduras existen fondos de riesgo dispuestas a aumentar el capital social de estas empresas emergentes. Estos instrumentos suelen actuar como capitalistas y no están preocupados de la relación directa con el equipo emprendedor. Aquí el objetivo es maximizar los beneficios a través de inversión en varios proyectos que permitan diversificar el riesgo. Normalmente suele tener éxito 1 de cada 10 inversiones. La ganancia de la idea ganadora debe cubrir los costos de los fracasos financieros. Esta lógica es similar en los inversionistas ángeles.

5. Crédito:
Si es un crédito tradicional de una entidad comercial, este instrumento solo es accesible una vez que se demuestre un historial confiable, que se tienen colaterales suficientes y que los ingresos futuros son comprobables. También existen en algunos países créditos especiales para la fase de “inicio” a través de créditos con garantías blandas. En Ecuador hay ejemplos de este estilo desarrollados por el sector privado, quienes asumen el riesgo crediticio, a cambio de generar un ecosistema empresarial positivo para su propio entorno. Los emprendedores deben poder demostrar que sus ideas merecen pasar por cada una de estas etapas de financiamiento. En ningún caso hay “filantropía” pura. Todos buscan una oportunidad de negocio con un riesgo razonable.

Por este motivo, la etapa de preinversión es decisiva. Y dado que esta es una etapa costosa, con alto riesgo de fracaso y donde nadie esta dispuesto a poner recursos, existe lo que en economía se denomina una falla de mercado. Es decir , la demanda no tiene un oferta puesto que el mecanismo de precios deja de funcionar de manera eficiente. Aquí es donde entra el Estado, con el único objetivo de generar instrumentos que faciliten la democratización de oportunidades para todos. Los instrumentos deben nivelar el terreno para los que han tenido menos posibilidades de invertir en la fase pre competitiva. El objetivo del Estado es que a partir de esta preinversión, se aumente el número de proyectos potenciales que en un futuro próximo generen empleo de calidad y retribuyan el apoyo recibido a través del pago de impuestos.

Redes de inversionistas ángeles
En el Ecuador no existe una red formal de inversionistas ángeles. Gracias al entusiasmo de algunos actores tanto públicos como privados se están cocinando las primeras redes en las principales ciudades del país. Sin embargo todavía existen mucho vacíos sobre los procesos de gobernanza que estos “clubes” requieren.

En el cuadro siguiente, elaborado según la guía de aprendizaje de emprendimiento dinámico del BID, se puede apreciar el proceso que tiene una red de este tipo. Para que esta red funcione el ecosistema debe actuar como tal generando las condiciones para que las ideas vivan su proceso:

  • El Estado y el sector privado deben generar concursos que permitan validar planes de negocios y así tener una masa critica de proyectos suficiente para que sean analizados.
  • La academia debe capacitar a los inversionistas y debe promover la creación de entidades independientes donde los inversionistas se junten a seleccionar los proyectos.
  • Los emprendedores deben saber competir adecuadamente para lograr captar recursos fi nancieros. Para ellos deben demostrar que los equipos son capaces, que tienen capacidad de gestión, que las idea están debidamente protegidas y que los mercados están claramente identificados.
  • Los empresarios deben aportar redes de contactos, consejos sobre mercados, validar los productos adecuadamente y de ser necesario aportar recursos financieros.

Para que todo esto funcione hay que generar espacios de interacción profesionales, tales como asociaciones de inversionistas que deben ser debidamente administradas. Para que el Ecuador logre generar empresas de clase mundial se debe construir un ecosistema donde actores del ámbito nacional y local, público y privado, interactúen de manera efectiva. Para ello debe haber una coordinación que facilite un proceso de cooperación que muestre un estilo de gobernanza que simboliza las nuevas relaciones de poder entre los actores de una sociedad. La responsabilidades son compartidas, y exige una actitud proactiva de los emprendedores.

Tomando las palabras de la Guía de Aprendizaje del BID para emprendimientos dinámicos es necesario tomar en cuenta lo siguiente:

  • “El desarrollo de los Emprendimientos Dinámicos ocurre en el contexto de referencia de una comunidad de negocios, no aparece “en el vacío”.
  • El desarrollo de los Emprendimientos Dinámicos no depende únicamente de la disposición de capital, sino de un conjunto de “nutrientes” tangibles e intangibles, provistos por diferentes agentes o actores que son a su vez parte del ecosistema.
  • A semejanza de los ecosistemas naturales, dependiendo de sus limitaciones y características, cada ecosistema va a permitir o inhibir la creación y desarrollo de nuevas empresas hasta cierto grado de crecimiento.
  • Es posible, mediante intervenciones en el ecosistema de negocios, crear un contexto fértil o propicio para el desarrollo de Emprendimientos Dinámicos.
  • A manera de ilustración se muestra el ecosistema de negocios de Silicon Valley, quizá la zona más competitiva del planeta en cuanto a la creación de Emprendimientos Dinámicos. Silicon Valley NO es una organización o institución, sino un ecosistema de negocios que se retroalimenta.”

 

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