El Modelo de Gobierno Responsable (MGR) es un conjunto de parámetros que configuran una gestión gubernamental encaminada a lograr el bienestar de los ciudadanos y el desarrollo de un país o región.El MGR, trascendiendo la clásica división izquierda-derecha, utiliza a la responsabilidad como eje rector para fijar e impulsar posiciones en el debate político. Así, representa la antítesis del populismo, el autoritarismo o todas aquellas medidas que no estén encaminadas al beneficio de la sociedad, independientemente de su origen ideológico.

Atendiendo la realidad de América Latina, el enfoque fundamental del MGR es el combate a la pobreza, entendida ésta en un sentido amplio, como una carencia de derechos, libertades y capacidades. Así, el Modelo se compone de dos elementos:

  • 1) Principios fundamentales, como la defensa a los valores democráticos, las  ibertades y los derechos humanos, el respeto a los marcos constitucionales y al estado derecho.
  • 2) Criterios para el diseño y ejecución de políticas públicas efectivas en el campo social, económico, ambiental y de participación ciudadana.

Estos principios y criterios se formularon con base en los principales consensos generados en el sector académico a nivel internacional y la observación de mejores prácticas de gestión pública en diversos países del mundo, muchas de las cuales resultan novedosas para América Latina.

El MGR persigue un doble propósito. Primero, servir como un marco de análisis para políticas públicas o propuestas electorales, de tal forma que se las pueda evaluar en función de su apego a un grupo objetivo de parámetros de responsabilidad. Segundo, ofrecer un marco de referencia para la acción gubernamental, promoviendo la aplicación del concepto de responsabilidad, lo que implica el cumplimiento pleno del mandato encomendado por la ciudadanía.

Durante las últimas décadas, el mundo ha sido testigo de un obsesivo enfoque en el crecimiento económico como la gran meta de la acción gubernamental y su medición como referente del progreso. Este esquema de desarrollo no sólo ha fracasado en aliviar la pobreza y la desigualdad, sino que también ha generado daños irreparables a los recursos naturales. En línea con las nuevas corrientes de pensamiento, el MGR plantea una visión alternativa, en la que prima la dignidad de la persona y la búsqueda del bienestar, en armonía con el medio ambiente. Si bien es importante impulsar el crecimiento económico, éste, lejos de ser un fin en sí mismo, representa una de las herramientas para alcanzar el objetivo primordial del bienestar. En este contexto, la labor del Estado debe encaminarse a generar las condiciones (sociales, económicas, ambientales e institucionales) para que todas las personas puedan llevar vidas largas, saludables, productivas y felices.

Recomendaciones a los ciudadanos, así como a los actuales y futuros líderes políticos responsables

La construcción de un gobierno responsable demanda una ciudadanía responsable. Es fundamental que los ciudadanos ejerzamos a cabalidad nuestro rol en la democracia, exigiendo activamente a los gobernantes responsabilidad, así como expresándonos en las urnas por aquellas opciones electorales que mayormente se apeguen a este concepto. Los líderes políticos, y de manera muy particular aquellos de la nueva generación, pueden orientar sus propuestas en base a esquemas de vanguardia, dejando atrás dogmatismos ideológicos del pasado y privilegiando la responsabilidad y la eficacia como ejes para encaminar a las sociedades hacia el bienestar.

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