Breve análisis del anticipo del impuesto a la renta en un año de crisis

 

Impuesto

 

Ha sido un año difícil para el sector empresarial, y aunque no es nuevo el pago del anticipo al impuesto a la renta, hoy más que nunca debe ser visto con mucha cautela, puesto que ello puede llevar a la quiebra a algunas empresas.

Este pago, en otras palabras, busca que las empresas cancelen por adelantado las utilidades del año en curso (aunque estas sean totalmente inciertas). Esto comienza a ser un problema, puesto que el modo en que se calcula este valor es:

- El 0,4% del valor de los Activos

- El 0,2% del valor del Patrimonio

- El 0,2% de los Gastos (periodo anterior)

- El 0,4% de los Ingresos (periodo anterior)

Si la suma de estos valores nos diera un promedio  de los valores históricos de las utilidades, solo sería un problema de liquidez (grave en 2015), pero también está la posibilidad de que este pago sea abismalmente diferente de las utilidades que en realidad genera la empresa. De ser este el caso, no solo que la empresa pierde liquidez para sus operaciones en el años en curso, sino que llevaría a la bancarrota en el corto plazo.

El 40% del anticipo está relacionado con los activos de la compañía, y si no hay una alta rentabilidad de éstos, entonces la empresa se mete en un grave problema a causa de este pago.

Si bien es cierto, las arcas fiscales necesitan también de la liquidez que les provee este impuesto, y las empresas deben planificar el pago del mismo. Debemos preguntarnos si al final del día es sustentable arriesgar la estabilidad de las fuentes de empleo, o se debe ceder hacia una exoneración, como se lo hecho en algunos sectores económicos (atún, flores, tabaco, palma, y café) y también la provincia de Carchi, por razones que convergen y se justifican por la crisis.

 

 

 

Departamento de Investigación.

IDE Business School

 

 

 

 
 
 
 
 

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